Editorial

Pueblo Salto y sus cien años
Días atrás recibimos en Junta de Estudios Históricos en tres sesiones la visita de las integrantes de la Comisión Organizadora de los festejos del centésimo aniversario de Pueblo Salto, Claudia Ivana Genovés, psicóloga social y Nercina Teresa Pereyra de Lima, quienes han  deparado a los miembros de Junta una grata sorpresa, ya que con vocación, investigación y responsabilidad –de otra forma todo trabajo histórico es letra muerta- se han abocado a escarbar en los orígenes del Pueblo, ahora centenario- que, ubicado en la periferia obereña puede ufanarse de haber sido elegido –junto a Oberá- como lugar reservado para pueblo en la ya legendaria apertura de la Picada Colonia Bonpland a Yerbal Viejo que hiciera el agrimensor Francisco Fouilliand por encargo del presidente de la Nación, Dr. Manuel Quintana, y volcarlo en un trabajo que titularon: “Historia de los Primeros Pobladores-Picada Finlandesa y Pueblo Salto” (1911-2011 “Año del Centenario de Pueblo Salto” Germen de una Sociedad) como su homenaje a los actos de celebración del centenario a realizarse el próximo 24 de junio
Haremos una breve digresión: como bien se dice en ese trabajo “…el nombre Fouilliand está tan ligado a nuestro Pueblo y la historia de Oberá”. Cierto es que los historiadores regionales aún no lo hemos presentado formalmente a la consideración histórica de la colonización, la razón es muy simple ya que todavía quedan cosas por develar de la historia regional, que, como en el caso del Pueblo Salto, recién están saliendo a luz. De todas maneras y contando con el material bibliográfico necesario como para acometer “la empresa Fouilland” prometemos hacerlo ala brevedad.
Picada Finlandesa y Pueblo Salto aparecen como hijos de un mismo parto, en efecto la Picada, primera manifestación de comunicación en estas incipientes colonias y las tierras feraces a su lado, fueron radicando a gente que, atraída por la nueva colonización oficial se iba ubicando aquí y allá  partir de 1911. Referente de aquella incipiente población fue el salto de agua (Hoy Complejo Turístico Salto Berrondo) y el nombre “El Salto” fue identificando al lugar, tal es así que en los primeros mapas del Territorio ya figura consignado como Pueblo Salto y recién en 1940, recibe la legalización oficial como pueblo.
Imaginamos que con este centenario pueblo que sus vecinos –en este caso Villa Svea y Oberá en ese orden- fueron atrayendo gente y multiplicándose, el primero en la década del 20, el segundo a partir de la década del 30. A un lado quedaba el pueblo Salto imaginado por Fouilliand, sin embargo ello no fue óbice para que sus autoras rescataran la valiosa historia lugareña del pueblo, empleando como herramienta técnica la indagación a los descendientes de aquellos primeros colonizadores y, a partir de ese testimonio, establecer hechos de relevancia que les haga posible ir determinando datos históricos  imprescindibles para el trabajo que están realizando, pero más allá de ello, toda esa narración testimonial le da sabor y esencia a una colonización que, como la misionera, adquiere sentimiento a través de hechos trascendentes e intrascendentes, que contribuyen a forjar una historia donde es el hombre el protagonista por sobre el hecho histórico.
Para dar una idea más acabada de la investigación realizada, además de los testimonios orales y documentación familiar, se expresa: “En el anexo adjunto, constan fuentes contactadas en la verificación de datos, ellos son, el Archivo Provincial, ubicado en Gobernación, la Dirección de Catastro Provincial, Subsecretaría de Tierras y Colonización, y los libros Históricos de diferentes Escuelas”, además de anotar bibliografía ocupada.
Esta suerte de pre-libro, realizado con la urgencia que surge de la celebración el próximo 24 de junio del Centenario del Pueblo Salto es así explicado en el trabajo: “Este breve relato de la llegada de nuestros primeros pobladores, nos refleja el porqué de los “Cien años del Pueblo Salto”. Además la fecha del 24 de junio se da como un hecho incorporado a su cotidianeidad, desde que celebramos el santo patrono, San Juan Bautista, como fecha de aniversario de Pueblo Salto”.
Y ese 24 de junio, en el año del Centenario de Pueblo Salto” en la placa recordatoria de los primeros pobladores se incorporará el nombre de los siguientes pioneros ubicados en ese suelo entre 1911 y 1936: Pablo Juritsch, Hermen Rehe, Luciano Blanchard, Fernando Clade, Pascual Calpe, Miguel Calpe, Luis Collado, Antonio Wasylyniuk, Víctor Olsson, Johan Albino Olsson, Juan Nilsson, Juan Braun, Juan Caballero, Antonio Rehe, Juan Kaklic, Anastacio Lemes y Apolinario Rachevich.
Por ello, este trabajo que, según sus autoras, se trasformará en libro próximamente, significa un aporte de valía para el conocimiento de la historia de un pedazo de suelo misionero que ahora, con motivo del centenario, ha cobrado actualidad.

¡Feliz centenario Pueblo Salto!

La previa
El martes 7 de junio- día del periodista- no pudimos menos que cumplir la exigencia subliminal que, como tal, ganaba terreno en el sector de nuestra remozada mente, primero fueron arabescos, luego signos claros que se comportaban como dando una orden que nos impulsara a permitirles entrar en el cotidiano mundo grabado desde años en nuestra mochila periodística desde donde pudieran adquirir relevancia castellana como para que sus inquietudes sean compartidas con ustedes que nos leen, dándoles entidad de nota periodística.
A medida que fuimos receptores de los signos, echamos a volar nuestra imaginación, raciocinio, equilibrio o como quiera llamárselo, balanceamos presente electoral misionero que va rumbo a la recta final, evaluamos otros temas puntuales y, finalmente, nos pareció lógico que lo encaráramos para el próximo viernes ocho de julio, oportunidad en la cual celebramos cuarenta y cinco años de labor periodística ininterrumpida en Pregón Misionero.
Descifrados que fueron los signos, y adquirida por el tema su relevancia, se hizo recomendable ya que se trata de abarcar en una nota nuestra actuación como periodistas en función de empresa y en función personal.
Dicho así, puede aparecer como egoísta, ajeno al interés público, eso también lo evaluamos, pero recurriendo al archivo y dando vuelta las páginas de cualquier edición, advertimos que estuvimos, estamos y estaremos escribiendo la “historia viva” de la ciudad y no utilizando ceremonial ni frases obligadas, alcanzado amenidad producto del casi medio siglo en el manejo de la información. Eso nos pareció interesante.
Cumplir la promesa será entonces como una confesión de parte del editor -con larga trayectoria en ambos casos- empresario y periodista en actividad con más de dos mil notas editoriales publicadas,- para que allí se anote el debe y el haber, lo grato y lo ingrato de esta profesión, tratando de no dejar nada “en el tintero”, profesión que hemos acunado en herencia y desarrollado en juventud, con fuerza y con vigor, como para en los tiempos jubilares, aquella fuerza, aquel vigor, se sientan remozados por esta nueva sangre que, con suceso, nos sucede, siempre tendiendo al equilibrio, siempre al servicio de la gente, olvidando intereses personales, filosofía de trabajo que rige en la familia Gil Navarro, editora de Pregón Misionero.
Este periódico semanal que ha sabido ganarse la credibilidad pública, como lo demuestra su larga trayectoria, auténticamente obereño, donde los “refritos” no tienen casi cabida, donde las opiniones –además de las nuestras- están a cargo de calificados columnistas amigos que aparecen, semana a  semana, y donde nos “regodeamos” por ser “obereños de punta a punta”, estará de fiesta y entre ajetreo y ajetreo, podrá decir con alegría “….que cuarenta y cinco años no son nada…”·
Dicho lo dicho, dicho está y el compromiso asumido en plazo fijo y sin prórroga.

Aldo Rubén Gil Navarro
Director – Pregón Misionero
pregonmisionero@gmail.com

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